Infraestructura IoT: 3 factores clave para evolucionar el concepto de Smart City

La tecnología IoT (Internet of Things) supone uno de los pilares clave para la gestión eficiente de las Smart City. Diversas soluciones asociadas a esta tecnología, que está ligada de forma inherente a la captura, tratamiento, organización y visualización de gran cantidad de datos en tiempo real procedentes de un conjunto de sensores, permiten importantes ventajas para la toma de decisiones y la gestión municipal eficiente en las ciudades.

A través de los sensores, que pueden integrarse de manera relativamente sencilla en la propia infraestructura de la ciudad, y de la explotación inteligente de datos provenientes de estos dispositivos, se obtiene una capacidad potencial de revolucionar los servicios que puede proporcionar una urbe. Esto permite crear una ciudad mucho más accesible, segura, y sobre todo, adaptada al futuro crecimiento. Se reduce así su huella de carbono, y se consiguen cuantiosos ahorros a la hora de organizar los recursos disponibles.

Son numerosas las aplicaciones que tiene esta tecnología y que en la actualidad están ya presentes en el mercado:

  • Las soluciones verticales orientadas a gestión en tiempo real de suministros energéticos.
  • La monitorización y telegestión avanzada de la infraestructura lumínica urbana.
  • El análisis de contaminación atmosférica y acústica.
  • La gestión inteligente de residuos urbanos, parques y jardines.
  • La monitorización en tiempo real de flujos de vehículos y peatones.

Estas aplicaciones favorecen directamente conceptos clave como son la eficiencia energética, la movilidad y planificación urbana, y la creación de nuevos servicios de utilidad para los ciudadanos.

En este sentido, la reconocida firma analista global Gartner, experta en tecnología ICT (Information and Communication Technology) ya ha realizado predicciones que ponen de manifiesto la magnitud e influencia que supone la tecnología IoT, vaticinando que para 2020 habrá más de 20 mil millones de elementos conectados a Internet, enviando datos por todo el mundo[1].

Sin embargo, y a pesar de las evidentes ventajas que puede ofrecer la IoT a los servicios de una Smart City, es importante ser consciente de tres factores vitales y habilitadores para una adecuada implantación y replicación de las soluciones más innovadoras (y sus consecuentes beneficios):

  • En primer lugar, es necesaria una comunicación, categorización y monitorización de los datos en tiempo real de forma eficiente y optimizada, que permita la generación de información útil, geolocalizada, cuantificada y ordenada. El advenimiento de nuevos protocolos de comunicación, o la optimización de la esperada 5G con velocidades aún más rápidas de transferencia de datos, unido al desarrollo de arquitecturas funcionales altamente eficientes y de alto rendimiento para sistemas TIC inteligentes serán esenciales. Este contexto es fundamental, ya que los datos de los dispositivos conectados sólo son valiosos si se reciben casi instantáneamente.
  • Por otro lado, a nivel de hardware o infraestructura física, son precisos sensores más asequibles, pequeños y sencillos. No sólo deben ser los sensores cada vez más avanzados en términos de sus capacidades, sino también más reducidos, proporcionando una alta funcionalidad y a un coste razonable. Es precisa, por tanto, una miniaturización y abaratamiento de los mismos, para poder interactuar con multitud de dispositivos como pueden ser los smartphones, las infraestructuras de transporte o los vehículos.
  • Por último, las plataformas Smart City deben diseñarse de manera que puedan ofrecer una capacidad de crecimiento escalable, abierta y modular. Hoy en día, existen todavía numerosas barreras a la hora de adquirir herramientas y sistemas de software que son demasiado cerrados, complicados de manejar, excesivamente caros o muy orientados a grandes ciudades.

[1] http://www.gartner.com/smarterwithgartner/smart-cities-look-to-the-future/

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